Pocas cosas generan tanta alarma como ver el termómetro subir. Y sin embargo, la fiebre en sí misma no es la enfermedad: es una respuesta normal del cuerpo defendiéndose de una infección. Aquí vamos a lo práctico: qué es fiebre de verdad, cuándo actuar y cuándo ir a urgencias.
Qué temperatura se considera fiebre
El número exacto depende de dónde y cómo se mida, no todos los termómetros ni todas las zonas del cuerpo dan la misma referencia:
- Rectal o timpánica (oído): se considera fiebre a partir de 38ºC. Es la medición más fiable en bebés pequeños.
- Axilar: se considera fiebre a partir de 37,5ºC. Es la más habitual en casa, aunque algo menos precisa.
- Entre 37,2ºC y 38ºC (según el punto de medida): se habla de febrícula, no de fiebre propiamente dicha.
En bebés menores de 3 meses, la medición de referencia debe ser rectal siempre que sea posible, porque en esta edad cualquier décima de más importa y las mediciones axilares tienden a infravalorar la temperatura real.
Cómo medir bien la temperatura
Un par de detalles que cambian el resultado: esperad a que el niño lleve al menos 15-20 minutos sin llorar ni haber estado muy abrigado o en un ambiente muy caluroso, porque eso puede dar una lectura falsamente alta. Y si el número os sorprende, repetid la medición antes de sacar conclusiones: los termómetros de frente o los de contacto rápido son cómodos, pero menos exactos que uno digital bien colocado.
Cuándo dar antitérmico
La decisión de tratar no depende solo del número en el termómetro, sino de cómo está el niño. Un niño con 38,5ºC jugando y comiendo con normalidad no necesita tratamiento urgente; uno con 38ºC pero decaído, quejoso o con mal aspecto general sí merece más atención, tenga la fiebre que tenga.
- Paracetamol: puede usarse desde el nacimiento, siempre con la dosis ajustada al peso del niño, no a la edad.
- Ibuprofeno: a partir de los 6 meses, también dosificado por peso.
- El objetivo del antitérmico es que el niño esté más cómodo, no "hacer bajar el número" a toda costa. Si tras el antitérmico el niño mejora su estado general aunque la fiebre no baje del todo, es una buena señal.
- No es necesario despertar a un niño dormido solo para darle antitérmico si está descansando con tranquilidad.
Ante la duda sobre la dosis exacta según el peso de vuestro hijo, consultad el prospecto o preguntad en la farmacia o al pediatra: dar de más no mejora el efecto y sí aumenta el riesgo de efectos secundarios.
Cuándo ir a urgencias
La mayoría de fiebres en niños se deben a infecciones víricas banales y se manejan en casa. Pero hay señales que sí requieren valoración médica más urgente:
- Bebé menor de 3 meses con fiebre de 38ºC o más (rectal), aunque el niño parezca estar bien: a esta edad, siempre se recomienda valoración médica.
- Decaimiento importante, dificultad para despertar o falta de reacción a los estímulos.
- Dificultad para respirar, respiración muy rápida o quejido con cada respiración.
- Manchas en la piel que no desaparecen al presionar con un vaso (descartar posible sepsis).
- Rigidez de cuello, rechazo a mover la cabeza hacia delante, o llanto inconsolable que no mejora con nada.
- Convulsión asociada a la fiebre, especialmente si es la primera vez.
- Fiebre que se mantiene más de 3-5 días sin mejorar, o que reaparece tras haber desaparecido varios días.
- Signos de deshidratación: boca muy seca, ausencia de lágrimas al llorar, o muchas horas sin orinar.
Ante cualquiera de estas señales, no esperéis a "ver cómo evoluciona": acudid a urgencias o llamad a vuestro servicio de salud.
Mitos comunes sobre la fiebre
"La fiebre alta daña el cerebro." Falso. La fiebre por infección, por sí sola, no provoca daño cerebral. El número del termómetro no predice la gravedad de la enfermedad.
"Hay que bajarla a toda costa, cuanto más rápido mejor." Falso. Lo importante es el estado general del niño, no conseguir un número concreto en el termómetro.
"Hay que abrigar mucho para que sude y la fiebre baje antes." Falso, y contraproducente: abrigar en exceso dificulta que el cuerpo pierda calor. Basta con ropa ligera y un ambiente fresco.
"Los dientes dan fiebre alta." La dentición puede causar febrícula leve, pero no fiebre alta mantenida. Si hay fiebre de verdad, hay que buscar otra causa, no atribuirla a los dientes.
"Si no baja con un antitérmico, hay que dar el otro enseguida." No es la norma general. Alternar paracetamol e ibuprofeno solo se plantea en casos concretos y siempre pautado por un profesional, no como primera opción automática.
Este artículo tiene un objetivo informativo y no sustituye la valoración individual de vuestro pediatra o enfermera de pediatría. Ante dudas sobre la dosis de antitérmico o el estado de vuestro hijo, consultad siempre con un profesional sanitario.