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Fiebre en niños: qué temperatura cuenta como fiebre, cuándo tratarla y cuándo preocuparse

Escrito desde la experiencia en planta de pediatría · Lectura: 7 min

Pocas cosas generan tanta alarma como ver el termómetro subir. Y sin embargo, la fiebre en sí misma no es la enfermedad: es una respuesta normal del cuerpo defendiéndose de una infección. Aquí vamos a lo práctico: qué es fiebre de verdad, cuándo actuar y cuándo ir a urgencias.

Qué temperatura se considera fiebre

El número exacto depende de dónde y cómo se mida, no todos los termómetros ni todas las zonas del cuerpo dan la misma referencia:

En bebés menores de 3 meses, la medición de referencia debe ser rectal siempre que sea posible, porque en esta edad cualquier décima de más importa y las mediciones axilares tienden a infravalorar la temperatura real.

Cómo medir bien la temperatura

Un par de detalles que cambian el resultado: esperad a que el niño lleve al menos 15-20 minutos sin llorar ni haber estado muy abrigado o en un ambiente muy caluroso, porque eso puede dar una lectura falsamente alta. Y si el número os sorprende, repetid la medición antes de sacar conclusiones: los termómetros de frente o los de contacto rápido son cómodos, pero menos exactos que uno digital bien colocado.

Cuándo dar antitérmico

La decisión de tratar no depende solo del número en el termómetro, sino de cómo está el niño. Un niño con 38,5ºC jugando y comiendo con normalidad no necesita tratamiento urgente; uno con 38ºC pero decaído, quejoso o con mal aspecto general sí merece más atención, tenga la fiebre que tenga.

Ante la duda sobre la dosis exacta según el peso de vuestro hijo, consultad el prospecto o preguntad en la farmacia o al pediatra: dar de más no mejora el efecto y sí aumenta el riesgo de efectos secundarios.

Cuándo ir a urgencias

La mayoría de fiebres en niños se deben a infecciones víricas banales y se manejan en casa. Pero hay señales que sí requieren valoración médica más urgente:

Ante cualquiera de estas señales, no esperéis a "ver cómo evoluciona": acudid a urgencias o llamad a vuestro servicio de salud.

Mitos comunes sobre la fiebre

"La fiebre alta daña el cerebro." Falso. La fiebre por infección, por sí sola, no provoca daño cerebral. El número del termómetro no predice la gravedad de la enfermedad.

"Hay que bajarla a toda costa, cuanto más rápido mejor." Falso. Lo importante es el estado general del niño, no conseguir un número concreto en el termómetro.

"Hay que abrigar mucho para que sude y la fiebre baje antes." Falso, y contraproducente: abrigar en exceso dificulta que el cuerpo pierda calor. Basta con ropa ligera y un ambiente fresco.

"Los dientes dan fiebre alta." La dentición puede causar febrícula leve, pero no fiebre alta mantenida. Si hay fiebre de verdad, hay que buscar otra causa, no atribuirla a los dientes.

"Si no baja con un antitérmico, hay que dar el otro enseguida." No es la norma general. Alternar paracetamol e ibuprofeno solo se plantea en casos concretos y siempre pautado por un profesional, no como primera opción automática.


Este artículo tiene un objetivo informativo y no sustituye la valoración individual de vuestro pediatra o enfermera de pediatría. Ante dudas sobre la dosis de antitérmico o el estado de vuestro hijo, consultad siempre con un profesional sanitario.

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