Un golpe en la cabeza es de los sustos más habituales de la crianza: casi todos los niños se dan alguno importante antes de los 5 años. La inmensa mayoría no tiene consecuencias, pero conviene saber qué vigilar para actuar a tiempo en el pequeño número de casos que sí lo requieren.
Qué hacer inmediatamente después de la caída
- Mantened la calma y acercaos al niño sin gritar ni moverlo bruscamente, sobre todo si la caída ha sido desde cierta altura.
- Comprobad que está consciente, que os mira y que reacciona con normalidad a vuestra voz.
- Si hay un chichón o hinchazón, aplicad frío envuelto en un paño (nunca hielo directo sobre la piel) durante 10-15 minutos.
- Consolad al niño con normalidad; el llanto inmediato tras el golpe es buena señal, indica que está reactivo.
- Anotad mentalmente la hora, la altura aproximada de la caída y la superficie sobre la que ha caído: son datos útiles si más tarde hace falta consultar.
- No deis de comer ni de beber grandes cantidades justo después, por si hay somnolencia o vómitos en la siguiente media hora.
Señales de alarma que requieren ir a urgencias ya
Acudid a urgencias sin esperar si aparece cualquiera de estas señales:
- Pérdida de consciencia en el momento del golpe, aunque haya sido de pocos segundos.
- Vómitos repetidos (más de una o dos veces).
- Somnolencia excesiva, dificultad para despertarlo o para mantenerlo despierto.
- Pupilas de distinto tamaño, o que no reaccionan igual a la luz.
- Convulsión tras el golpe.
- Salida de sangre o líquido claro por la nariz o los oídos.
- Dolor de cabeza intenso y que va a más, en lugar de mejorar.
- Dificultad para caminar, hablar, o debilidad en un brazo o una pierna.
- En bebés: fontanela (mollera) abombada, o llanto inconsolable que no cede de ninguna manera.
- Herida abierta que no deja de sangrar, o hundimiento visible en el cráneo.
Señales a vigilar en las horas siguientes (24-48 horas)
Aunque el golpe parezca leve al principio, conviene estar atentos durante las siguientes 24-48 horas a:
- Vómitos que aparecen más tarde, o se repiten.
- Cambios de comportamiento: irritabilidad inusual, tristeza, o un niño "que no es él mismo".
- Somnolencia mayor de lo habitual para la hora que es.
- Problemas de equilibrio, mareo, o visión borrosa.
- Dolor de cabeza que persiste o empeora en lugar de ir a menos.
No hace falta impedir que el niño duerma tras el golpe, siempre que no haya señales de alarma inmediatas: podéis dejarlo dormir con normalidad y comprobar cada 2-3 horas durante la primera noche que responde bien al despertarlo brevemente (que abre los ojos, os reconoce y vuelve a dormirse).
Diferencias según la edad: bebé vs niño mayor
Bebés, especialmente menores de 12 meses: el umbral de precaución es más bajo. No pueden contaros si les duele la cabeza o ven borroso, así que hay que fijarse más en su comportamiento: cómo comen, cómo se les consuela, si están más apagados de lo normal. Además, su cráneo es más fino y flexible, por lo que caídas que en un niño mayor no preocuparían pueden merecer valoración médica en un bebé, sobre todo en menores de 3 meses o tras caídas desde superficies altas (cambiador, sofá, escaleras).
Niños mayores: pueden describir síntomas como dolor de cabeza, mareo o visión doble, lo que facilita mucho la valoración. Aun así, se aplican las mismas señales de alarma, y su propio relato de cómo se encuentran es un dato muy valioso que no hay que restar importancia solo porque "parezca que exagera".
Qué no hacer
- No zarandeéis al niño para "despertarlo" o comprobar que reacciona: si de verdad no responde con normalidad, es señal de alarma, no algo que se soluciona moviéndolo.
- No deis ibuprofeno como primera opción sin consultar, si sospecháis un golpe importante: el paracetamol es preferible en las primeras horas, ya que el ibuprofeno puede favorecer el sangrado en caso de lesión interna.
- No restéis importancia a vómitos repetidos pensando que son "solo por el disgusto de llorar": si se repiten, cuentan como señal de alarma.
- No dejéis pasar un golpe con pérdida de consciencia, por breve que haya sido, sin valorarlo médicamente.
Este artículo tiene un objetivo informativo y no sustituye la valoración individual de vuestro pediatra o de un servicio de urgencias. Ante cualquier duda tras un golpe en la cabeza, especialmente en bebés o tras caídas desde altura, es preferible pecar de prudentes y consultar.